viernes 18 de mayo del 2012

Ultima Actualización09:58:08 PM GMT

Opinión

Rumbo perdido

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rumboperdido

 

Atrás quedaron los tiempos de la clase media próspera y estable que dominó el escenario social de la última mitad del pasado siglo. Aquella “buena vida” que punteaba la distinción entre pobres y trabajadores profesionales se ha venido abajo para abrir paso a la conformación de una sociedad que invisibiliza esas brechas y segrega la población entre fronteras antagónicas de más pobres y menos ricos.

Última actualización el Viernes, 03 de Febrero de 2012 17:04

Haití, país ocupado

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Consulte usted cualquier enciclopedia. Pregunte cuál fue el primer país libre en América. Recibirá siempre la misma respuesta: Estados Unidos. Pero Estados Unidos declaró su independencia cuando era una nación con 650 mil esclavos, que siguieron siendo esclavos durante un siglo, y en su primera Constitución estableció que un negro equivalía a las tres quintas partes de una persona. 

Y si a cualquier enciclopedia pregunta usted cuál fue el primer país que abolió la esclavitud, recibirá siempre la misma respuesta: Inglaterra. Pero el primer país que abolió la esclavitud no fue Inglaterra sino Haití, que todavía sigue expiando el pecado de su dignidad.

Los negros esclavos de Haití habían derrotado al glorioso ejército de Napoleón Bonaparte, y Europa nunca perdonó esa humillación. Haití pagó a Francia, durante un siglo y medio, una indemnización gigantesca, por ser culpable de su libertad, pero ni eso alcanzó. Aquella insolencia negra sigue doliendo a los blancos amos del mundo.

***

De todo eso sabemos poco o nada.

Haití es un país invisible.

Sólo cobró fama cuando el terremoto del año 2010 mató más de 200 mil haitianos.

La tragedia hizo que el país ocupara, fugazmente, el primer plano de los medios de comunicación.

Haití no se conoce por el talento de sus artistas, magos de la chatarra capaces de convertir la basura en hermosura, ni por sus hazañas históricas en la guerra contra la esclavitud y la opresión colonial.

Vale la pena repetirlo una vez más, para que los sordos escuchen: Haití fue el país fundador de la independencia de América y el primero que derrotó a la esclavitud en el mundo.

Merece mucho más que la notoriedad nacida de sus desgracias.

***

Actualmente, los ejércitos de varios países, incluyendo el mío, continúan ocupando Haití. ¿Cómo se justifica esta invasión militar? Pues alegando que Haití pone en peligro la seguridad internacional.

Nada de nuevo.

Todo a lo largo del siglo xix , el ejemplo de Haití constituyó una amenaza para la seguridad de los países que continuaban practicando la esclavitud. Ya lo había dicho Thomas Jefferson: de Haití provenía la peste de la rebelión. En Carolina del Sur, por ejemplo, la ley permitía encarcelar a cualquier marinero negro, mientras su barco estuviera en puerto, por el riesgo de que pudiera contagiar la peste antiesclavista. Y en Brasil, esa peste se llamaba “haitianismo”.

Ya en el siglo xx, Haití fue invadido por los marines, por ser un país “inseguro para sus acreedores extranjeros”. Los invasores empezaron por apoderarse de las aduanas y entregaron el Banco Nacional al City Bank de Nueva York. Y ya que estaban, se quedaron diecinueve años.

***

El cruce de la frontera entre la República Dominicana y Haití se llama “El mal paso”.

Quizás el nombre es una señal de alarma: está usted entrando en el mundo negro, la magia negra, la brujería…

El vudú, la religión que los esclavos trajeron de África y se nacionalizó en Haití, no merece llamarse religión. Desde el punto de vista de los propietarios de la civilización, el vudú es cosa de negros, ignorancia, atraso, pura superstición. La Iglesia Católica, donde no faltan fieles capaces de vender uñas de los santos y plumas del arcángel Gabriel, logró que esta superstición fuera oficialmente prohibida en 1845, 1860, 1896, 1915 y 1942, sin que el pueblo se diera por enterado.

Pero desde hace ya algunos años las sectas evangélicas se encargan de la guerra contra la superstición en Haití. Esas sectas vienen de Estados Unidos, un país que no tiene piso 13 en sus edificios, ni fila 13 en sus aviones, habitado por civilizados cristianos que creen que Dios hizo el mundo en una semana.

En ese país, el predicador evangélico Pat Robertson explicó en la televisión el terremoto del año 2010. Este pastor de almas reveló que los negros haitianos habían conquistado la independencia de Francia a partir de una ceremonia vudú, invocando la ayuda del Diablo desde lo hondo de la selva haitiana. El Diablo, que les dio la libertad, envió al terremoto para pasarles la cuenta.

***

 ¿Hasta cuándo seguirán los soldados extranjeros en Haití? Ellos llegaron para estabilizar y ayudar, pero llevan siete años desayudando y desestabilizando a este país que no los quiere.

La ocupación militar de Haití está costando a las Naciones Unidas más de 800 millones de dólares por año.

Si las Naciones Unidas destinaran esos fondos a la cooperación técnica y la solidaridad social, Haití podría recibir un buen impulso al desarrollo de su energía creadora.

Y así se salvaría de sus salvadores armados, que tienen cierta tendencia a violar, matar y regalar enfermedades fatales.

Haití no necesita que nadie venga a multiplicar sus calamidades. Tampoco necesita la caridad de nadie. Como bien dice un antiguo proverbio africano, la mano que da está siempre arriba de la mano que recibe.

Pero Haití sí necesita solidaridad, médicos, escuelas, hospitales, y una colaboración verdadera que haga posible el renacimiento de su soberanía alimentaria, asesinada por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras sociedades filantrópicas.

Para nosotros, latinoamericanos, esa solidaridad es un deber de gratitud: será la mejor manera de decir gracias a esta pequeña gran nación que en 1804 nos abrió, con su contagioso ejemplo, las puertas de la libertad.

(Este artículo está dedicado a Guillermo Chifflet, que fue obligado a renunciar a la Cámara de diputados cuando votó contra el envío de soldados uruguayos a Haití.)


Este contenido se publica como resultado de la alianza entre Prensa Comunitaria y 80grados.net. 80grados.net tomó el comentario de Brecha, semanario uruguayo. 

Última actualización el Viernes, 13 de Enero de 2012 13:26

Fuerte apoyo al reciclaje

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Tapado_por_un_arbolLos fondos asignados por FEMA para el desvío de los arboles y ramas generados durante la tormenta Irene fueron asignados solo para proyectos que tengan uso final de generación de composta.   Con esta acción, apoyada por la Junta de Calidad Ambiental y Autoridad de Desperdicios Solidos, le dan un respiro y un impulso económico a las plantas de composta del país.   Anteriormente, la mayoría de este material terminaba en nuestros vertederos, donde se trituraba y terminaba siendo enterrada y subutilizada.

Última actualización el Martes, 10 de Enero de 2012 21:21

El fin de la conveniencia

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mujermasticamanzanaMe levanto y salgo de un acogedor cuarto donde he despertado con música agradable. Abro el grifo y sale abundante agua caliente y cristalina. Tengo ropa limpia y zapatos cómodos que vestir. Café de calidad, desayuno para escoger. Tengo también la opción de ir a trabajar en auto o en bicicleta. 

Usualmente prefiero las cuatro ruedas… por si llueve o tengo que moverme a alguna gestión. Trabajo a diez minutos de casa. Tengo un trabajo que me gusta y gano lo necesario para mi módico estilo de vida. Tengo opciones. Puedo escoger qué comer, qué vestir, a dónde ir. Puedo comprar; tengo crédito. Y aunque me quejo de sufrir de stress, mi vida es cómoda.

La comodidad, aunque muy relativa, parece ser un objetivo para la gran mayoría, sino para todos. Mientras más recursos, más opciones. Pero aún con pocos, podemos definir un nivel de comodidad ajustado a nuestras circunstancias, si es que somos realistas.

En la era del “ojos que no ven, corazón que no siente”, o sea, cuando solo estábamos expuestos a la realidad inmediata de nuestras circunstancias, sin acceso virtual, global e inmediato a un mundo infinito, era más fácil definir esa comodidad. Ahora queremos más. El que dormía en la hamaca cómodamente, ahora sabe que hay unposturepedic en algún lugar. El que se tiraba en yagua, ahora quiere patineta. 

En nuestro país, hemos comprado el discurso de la abundancia que nos vende la publicidad, los políticos y algunos pastores oportunistas. No hay mejor terapia para la depresión que la visita a un gran y lujoso centro comercial cuyas vitrinas inundan nuestros sentidos y nos hacen olvidar nuestras incomodidades. Además, el window shopping nos crea la ilusión de que tenemos opciones. También podemos alimentar la esperanza de que Dios proveerá. 

Las universidades nos llenan de ofertas, aunque muchas no encajen en la realidad de los clasificados dominicales. Los suplementos de autos y propiedades nos hacen soñar con el vehículo o residencia ideal, la cual también habrá que decorar y amueblar con estilo. Y así nos pasamos la vida… ilusionados al punto de creernos que mágicamente vivimos en un país, o en un planeta con recursos inagotables para satisfacer nuestras fantasías.

Miramos al lado y vemos un Haití pobre y negro, al que ayudamos con migajas pero del cual nos desvinculamos como caribeños, aún cuando sea el único otro país de América cuya economía no ha crecido, además del nuestro, en los pasados tres años.

La burbuja ilusoria de que todo es infinito en el planeta, ya reventó. El pico del combustible fósil disponible a costo razonable, llegó y pasó. La capacidad de la atmósfera para protegernos de los implacables rayos cósmicos, se disuelve a cada momento. Y el crecimiento económico sostenido, se acabó.

Y ahora… ¿qué sigue?  Bueno, podemos conformarnos con los dramáticos documentales de los HistoryDiscovery Channels sobre las profecías del fin del mundo y pensar que no importa lo que hagamos, en cuestión de un año, esto se fastidió.  Por lo tanto, vamos a saquear lo que queda, como en cualquier acto de desesperación y avaricia callejera.

A veces pienso que muchos jóvenes están convencidos de que les queda un año de vida cómoda y luchan por disfrutarse cada momento sin mirar al futuro. Carpe Diem… ¡vive el momento! 

No podemos decir que no nos lo dijeron. Profetas, leyendas, chamanes y libros sagrados llevan milenios advirtiéndonos de la necesidad de un comportamiento social ético y afín a la salud del planeta. En años recientes, los científicos y economistas han retomado la advertencia milenaria de los filósofos. ¿Pero quién los escucha? Definitivamente no los que estamos cómodos. El daño que la humanidad postindustrial le ha hecho al planeta requiere incomodidad para darse cuenta y comenzar a remediar.

En su interesante propuesta sobre la publicidad y el fin del mundo, publicada hace ya una década, el profesor de Comunicaciones de la Universidad de Massachussetts y director ejecutivo de la Media Education Foundation, Dr. Sut Jhally, planteaba que para parar a tiempo y remediar los daños de una sociedad consumista y depredadora de los recursos del planeta, había que tomar acción inmediata.  Presenta la metáfora de un tanquero que navega a toda prisa hacia la costa y que para evitar chocar, debe cambiar el rumbo en un punto crítico específico.  Si pasa de ese punto imaginario, su propia fuerza avasalladora lo hará estrellarse de forma aparatosa.

Nuestro punto crítico probablemente coincide con las fechas de las profecías. Un estudio realizado por la Australian Commonwealth Scientific and Industrial Research Organization y reseñado en el libro The End of Growth (2011) de Richard Heinberg explica que los investigadores analizaron, mediante modelos computarizados, la información de los pasados 30 años sobre el crecimiento de la población global, tendencias de consumo y el nivel de abundancia de recursos importantes, entre otras variables. Concluyeron que el fin del crecimiento económico podría llegar en un periodo comprendido entre el 2010 y el 2050.

Vivimos convenientemente… para nosotros mismos. Pero muchos habitantes del planeta vienen sufriendo por siglos las consecuencias de nuestro consumismo, de ese mismo que nos hace la vida cómoda. Los medios tradicionales poco lo comentan; viven de la publicidad. Pero mientras podamos tener cosas convenientes para nuestro estilo de vida ideal, ¿por qué cambiar?

Desde hace años, movimientos en los Estados Unidos, han venido educando a las comunidades que quieren escuchar sobre la vida simple y la necesidad de cambiar estilos de vida, ajustándonos a un mundo finito en recursos, donde podamos vivir en la armonía necesaria para mantener un balance y permitir adecuadamente la recuperación de los recursos que utilizamos.

Algunas ciudades como Portland y Curitiba, por mencionar las más citadas de América, ya han incorporado en sus políticas públicas medidas que incentivan al ciudadano a vivir con ese grado de conciencia necesario. Organizaciones internacionales como la UNESCO ya desarrollan proyectos de comunicación y educación para el desarrollo sostenible, incorporando medidas tanto ambientales como económicas.

Los cambios en este punto crítico tienen que ser tanto desde la cúpula social como desde la base. Pero usualmente a los políticos no le gusta decirles a los ciudadanos que tienen que cambiar hacia estilos de mayor austeridad porque los opositores los acusan de que no les van bien. Unos y otros, irresponsablemente, siguen prometiendo la vida fácil.

Por otra parte, si el ciudadano no ve la necesidad, no cambiará su comportamiento. Economizar agua y electricidad, consumir alimentos localmente producidos, acostumbrarse a raciones más pequeñas, limitar el uso del automóvil, ahorrar en vez de irse a gastar en cosas innecesarias, son solo algunas de las “incomodidades” que muchos aún no están dispuestos a asumir.

La comodidad nubla el entendimiento. Es como cuando nos enamoramos y perdemos el uso de la razón. Nos hemos enamorado de las posesiones materiales y no sabemos cómo despegarnos de lo conveniente en nuestras vidas. Los electrónicos, la comida accesible, la transportación rápida, la moda, las apariencias, el agua caliente y el cuarto frio… ¿cómo dejarlos? Llegará el momento en que perderemos la opción. No tendremos que preocuparnos por dejarlos. Ya no estarán disponibles.

Muchos aquí y en el mundo, ya no tienen esas opciones. Fueron cómodos por mucho tiempo y solo ahora, cuando se incomodan porque perdieron el empleo, se dan cuenta. Muchos no hacen la conexión entre esa pérdida de oportunidades y la desigual distribución de los recursos en el planeta. Muchos nunca han conocido la comodidad porque siempre han tenido un forzoso trabajo para beneficiar a otros.

El fin está cerca. Más de lo que quisiéramos para sentirnos cómodos. Lo sentimos en el ambiente aunque queremos ignorarlo. No es el mundo lo que se acaba en el 2012;  se acaba la conveniencia.

Pero, si no pasara nada, lo cual resulta improbable, al menos habremos aprendido una lección de evolución y podremos vivir en un mundo más justo y conveniente para TODOS.

Este contenido se publica como resultado de la alianza entre Prensa Comunitaria y 80grados.net

Última actualización el Jueves, 05 de Enero de 2012 17:12

Regalo de Navidad / Christmas Present

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bannner

Cuando se trata de contaminación medioambiental, los hispanos normalmente se llevan la peor parte. Pero esta vez no hay motivo de lamentarse sino de alegrarse.

La administración Obama acaba de anunciar la adopción de nuevos estándares de protección contra el mercurio y otros contaminantes atmosféricos. La medida reducirá en más del 90% las emisiones de mercurio y otros venenos que impactan a los hispanos desproporcionadamente.

Aprovechamos esta ocasión para desearles a todos unas muy felices fiestas y un muy próspero año 2012.

Pueden publicar la columna y las fotos sin costo alguno. Hagan clic aquí para leer la nueva columna.

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When it comes to environmental pollution, Hispanics usually get the short end of the stick. But this time there is no reason to feel dejected – instead, there's good news to celebrate.

The Obama administration just rolled out new standards to protect us from toxic mercury and other air pollutants. The new protections will reduce by more than 90% the mercury pollution from power plants and will also limit other pollutants that disproportionately threaten the Hispanic population.

We take this opportunity to wish you all happy holidays and a healthy 2012.

You may publish the column and photos for free. Click here for this month's column.

Última actualización el Viernes, 23 de Diciembre de 2011 11:45

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